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Hemos encontrado que
una organización jerárquica o burocrática,
tiende a ser destructiva para la gente que forma parte
de ella. Es demasiado rígida para funcionar
eficientemente en una sociedad cambiante como la nuestra.
Así que hemos puesto mucho cuidado en encontrar
formas alternativas a las jerárquicas, como
las organizaciones matrices o las organizaciones en
red o los grupos de trabajo semiautomáticos.
En las situaciones en las que es imprescindible conservar
cierta estructura jerárquica, hemos preferido
el sistema plano al extensivo, es decir tres niveles
en lugar de quince, por ejemplo.
Las organizaciones con menos de 200 empleados difícilmente
requieren una organización jerárquica,
la gran mayoría de las organizaciones tienen
menos de 25 empleados permanentes.
Una organización sin jerarquías produce
relaciones abiertas y de confianza. Con ese tipo de
relaciones, la comunicación se da mucho más
fácil. Una buena comunicación impide
que florezcan los rumores, malos entendidos y la paranoia.
En cambio se produce una mayor apretura y confianza.
Este “Circulo Virtuoso”,
produce lo que llamamos una organización altamente
sinérgica, en la que el total
es mayor que la suma de sus partes.
En una atmósfera de trabajo con estas características,
resolver conflictos es relativamente fácil
y al resolverlos, los individuos cambian y se desarrollan.
Cuando se trata de curar a una organización
enferma, nuestra Asesoría Humanista
puede ser de gran ayuda. Tratamos a las organizaciones
como si de un proceso terapéutico se tratara
y preguntamos entonces - ¿Dónde
duele más?
Comenzamos desde lo más alto y trabajamos hacia
abajo, ya que la gente en los puestos mas importantes
son los que tiene el poder para obstruir las soluciones
y si adoptan los cambios ellos mismos, los demás
seguramente tomarán el proceso de cambio de
una forma más seria.
Entrevistamos a cada miembro del grupo por separado
y después informamos en una reunión
de grupo, en la que la mayoría de las situaciones
se resuelven y se crean los planes de acción
de acuerdo a las decisiones tomadas.
El proceso se repite en cada uno de los niveles de
la empresa, hasta que todos los empleados, desde el
más alto, se encuentren involucrados en el
proceso.
Nuestra Consultoría Humanista, hace gran énfasis en
la importancia de hacer justicia al cometido y a la
gente involucrada.
Las empresas, están en el negocio de
“hacer redituable su propio negocio”.
Al final cada negocio espera de sus empleados honestidad,
integridad y una contribución positiva al objetivo
último de la compañía, que es
hacer el mejor negocio posible. Los empleados por
su parte, esperan de la empresa el reconocimiento,
la equidad y la posibilidad de desarrollo personal
y bienestar humano.
Los buenos negocios por su propio derecho, deberían
de enseñar a sus empleados como manejar un
negocio, a desarrollar habilidades para una buena
comunicación además de igualdad, equidad
y buenas estrategias para resolver problemas. Cada
una de estas áreas contribuye a una operación
eficiente.
Es entonces que la empresa puede ser el lugar de crecimiento
personal de cada uno de sus empleados, cuando se logran
las mayores utilidades y su participación en
el mercado es lo mas amplia posible. Cada individuo
se siente satisfecho, siempre con nuevos retos y reconocimiento,
dentro de un entorno amable que los respeta y procura
el desarrollo de cada uno de ellos.
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